0 comments / Posted by Alicia Cabrera

“…Tenía el pelo largo y oscuro, si bien aparentaba estar bien cuidado. Todo lo bien que yo podía vislumbrar debajo del sombrero que, en realidad, era lo que había llamado mi atención junto a la gabardina que no se había quitado. Me gusta la gente que lleva sombrero, hoy en día en casi todas las ciudades se ha desvanecido esa práctica que yo me afano en reconquistar. A pesar de que cuando lo uso en mi ciudad me devoran con la vista como si estuviera trastornada. Siempre pienso que es mejor no hacerles caso; los locos son ellos por no llevar una prenda que se imaginó para protegerse del frío, escudarse del sol o sencillamente por el puro placer de saberse favorecidos. ¿Qué hubiera sido de la historia del hombre sin los sombreros? Siendo pieza fundamental de cualquier terno, vestido o atuendo, sobre todo fue un distintivo de clases, de oficios, o incluso de poder económico. ¡Qué hubiera sido de la moda en Francia!, gracias a ellos Gabrielle Bonheur se convirtió en Coco Chanel.  Y a mí me fascina una cabeza bien amueblada que además lleve un elegante sombrero. Aunque para eso hay que saber llevarlo, no a todas las personas les queda bien; me refiero al sombrero, claro.”

©Fragmento de mi novela inédita “Los hombres de Úrsula”.

 Como bien dice este personaje, el sombrero es una prenda universal. Desde los principios de la humanidad, tanto hombres como mujeres, se cubrían la cabeza con tocados o sombreros más sencillos de lo que con el paso del tiempo llegaron a ser. Como todo evoluciona, los tocados y sombreros no iban a ser menos. Desde el Mundo antiguo hasta la Edad Media las mujeres empleaban mucho tiempo y esfuerzo para arreglarse el pelo incluyendo tintes y extensiones o pelucas, lo que demuestra que no es una moda actual. Viene de antaño. En la Edad Media a veces mostraban y otras ocultaban el cabello por completo, así es frecuente ver gorros y cofias enjoyados, elaboradas trenzas y velos en muy diversos estilos reflejados en el arte, que se convierte en un espejo magnífico para conocer la evolución de la moda a través de los tiempos.

                                                                                                

La evolución de los tocados femeninos discurrió por caminos diferentes según los países del continente europeo. Normalmente Francia e Inglaterra iban por delante de los Países Bajos y España, mientras que Italia era un caso aparte con tendencias diferentes a las de cualquier otro país. En ello también influyeron las diferencias religiosas y culturales, en Inglaterra adoptaron el cubrir por completo la cabeza mientras que en la Italia renacentista mostraban la cabeza prácticamente desnuda tapando sus rizos con una redecilla, una variación de esta redecilla era un gorro de terciopelo a finales del siglo XV con una redecilla de galón, y que en el siglo XX se le llamó gorro de Julieta.

La capucha francesa en esta época consistía en un gorro interior de tela almidonada, decorada con galones en el borde superior y por la parte trasera colgaban unos pliegues rectangulares de terciopelo.

                                      

La capucha inglesa era una estructura rígida de forma cúbica con cintas en los laterales y pliegues de terciopelo en la parte trasera.

En Alemania, a diferencia del resto de Europa, en lugar de una pequeña capucha se lleva un tocado con forma de corona y no solían tener pliegues en la parte trasera.


Desde el siglo XIV hasta el XVI también se utilizó el sombrero como una necesidad de revelar el status social y cultural. Las monarquías lo usaban para diferenciarse del resto de las clases sociales. Mientras ellos usaban grandes sombreros vistosos, hechos de terciopelo y adornados con cintas, piedras preciosas y plumas, el pueblo usaba capuchas, caperuzas o sombreros austeros y pequeños.

Ya en el siglo XVIII se producen el nacimiento de dos profesiones vinculadas con el arreglo de la cabeza y el cabello. La aparición del peluquero con Alphonse Legros, fundador de la parisina Academia del Cabello durante la década de 1760. Pero también en esta época ganaron gran relevancia las sombrereras. Las primeras, vendedoras y diseñadoras a la vez creaban adornos para los tocados y también para los vestidos, y no será hasta el siglo XIX cuando se centren exclusivamente en la producción y decoración de sombreros. Los sombreros femeninos seguían siendo ostentosos, con cintas, flores, plumas y pieles. Aunque a finales de siglo se introdujeron nuevos estilos como las capelinas de ala ancha y más pequeños como los tocados.

El sombrero masculino en esta época era muy sobrio, se puso de moda el sombrero de copa alta conocido como chistera (con copa recta y ala corta). A finales del XIX también se puso de moda el bombín con copa redondeada y ala corta.

Pero un invento a mediados del siglo revolucionó la historia del sombrero, la invención de las máquinas de coser transformó el sombrero en un accesorio más masivo. Las plumas hicieron furor durante este período, tanto es así que se llegaron a utilizar sombreros con pájaros disecados. Pero las protestas en Estados Unidos e Inglaterra hicieron que dejaran de usarse.

En esos momentos hace su aparición una diseñadora que marcará una revolución empezando con los sombreros y luego con la moda, Coco Chanel, pero ella merece un capítulo aparte.

Con la llegada del siglo XX y la Primera Guerra Mundial, la sociedad sufrió cambios importantes. Las mujeres tenían nuevos tipos de trabajos para reemplazar a los hombres que iban al frente. No sólo cambió la moda en el vestir sino también en los sombreros. Muchas debían vestir uniforme y no podían utilizar gorros o sombreros durante el día. Por esto, necesitaron encontrar algo que las diferenciara y que rompiera con la monotonía de la vestimenta laboral. Es así que el sombrero pasó a ser un icono de moda que las mujeres utilizaron para destacar su atuendo.

           

Tras la guerra, los años 20 se caracterizaron por un afán de optimismo hacia el futuro, convencidos que no habría otra guerra. Una necesidad de una nueva vida, fruto de unos cambios profundos en la sociedad consecuencia de la contienda. Grandes fortunas que ya no existen, nuevos ricos salidos de la industria y las actividades comerciales, escritores, artistas, americanos adinerados, actrices de cine y teatro, etc. La Alta costura se ve obligada a trabajar para un nuevo tipo de clientela muy variopinta. Los cambios a ambos lados del Atlántico trajeron una prosperidad que se reflejó en un estilo de vida y de una moda nueva.

Se pone de moda un nuevo sombrero a tono con los nuevos peinados de pelo corto y que funde hasta las cejas, serán el cloche y la capelina. Que también convivieron con los turbantes influencia de las tendencias orientales y los ballets rusos, así como los sombreros deportivos en cuya práctica la mujer se va adentrando. 

Ya en las décadas de los cuarenta, cincuenta y sesenta, el sombrero pasó a ser parte del vestuario femenino, el cual debía combinar con los vestidos, zapatos y bolsos. Más adelante pasó a ser un símbolo de distinción entre las celebridades como Grace Kelly o Audrey Hepburn.

   

 

Después de estas décadas el sombrero tuvo muchos altibajos y en la segunda mitad del siglo XX perdió notoriedad, hasta casi desaparecer para la gran masa de población.

Afortunadamente se está volviendo lentamente a revivir su uso, sobre todo para las grandes ocasiones, pero tengo la esperanza que se vuelva a revitalizar para uso diario. Me resulta fascinante una imagen reflejada en el espejo con una mirada atrevida enmarcada en un sombrero favorecedor. Esa imagen puede ser el motor del mundo, el impulso de una mujer decidida a marcar la diferencia.


Alicia Cabrera.

Bibliografía.

  • LEVENTON, M. Vestidos del mundo. Edit. Blume.
  • STEVENSON,NJ. Moda. Historia de los diseños y estilos que han marcado época. Lunwerg editores.
  • Art Decofashion. The Pepin Press.

 

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