0 comments / Posted by Alicia Cabrera

“… Y allí estaba ella, en la terraza de un café de la plaza del dos de Mayo, cuando Alfredo apareció y la distinguió entre la gente que desayunaba a su alrededor. Durante un rato se detuvo a disfrutar de la imagen despreocupada que se le ofrecía. Una mujer solitaria. Un largo abrigo gris. Mitones escarlata y bufanda a juego, para no enfriarse. Botas de tacón alto. Llevaba el pelo recogido con lo que parecía ser un pasador de plata y un sombrero de terciopelo negro que la hacía más atractiva de lo que ya le había parecido el primer día.”

De Los hombres de Úrsula, mi novela inédita.

Comments

Leave a comment

All blog comments are checked prior to publishing